Evaluamos piscinas con agua verde, agua deteriorada, suciedad acumulada o falta de mantenimiento y definimos la intervención necesaria según su estado real.
Una piscina que lleva tiempo sin recibir atención o cuyo agua se encuentra deteriorada puede necesitar un trabajo previo antes de incorporarse a un mantenimiento periódico.
Agua verde o turbia.
Suciedad acumulada en el fondo o las paredes.
Olor, color o aspecto anormal del agua.
Piscina abandonada o sin mantenimiento durante un periodo prolongado.
Desequilibrio importante de los valores del agua.
Necesidad de limpieza intensiva o tratamiento de choque.
Posible necesidad de vaciado, según su estado.
El mantenimiento periódico está diseñado para conservar una piscina que ya se encuentra en condiciones adecuadas.
Cuando el estado inicial exige una intervención más intensiva, primero evaluamos la piscina para determinar las actuaciones, los productos, el tiempo de trabajo y los recursos necesarios.
Una vez finalizada la puesta a punto y comprobado su estado, podremos preparar una propuesta de mantenimiento periódico adaptada a su uso.
La puesta a punto se evalúa y presupuesta de forma independiente al mantenimiento periódico.
El trabajo necesario depende del estado inicial del agua, la suciedad acumulada y el tiempo que la piscina haya permanecido sin un cuidado adecuado.
Retirada de suciedad y residuos.
Limpieza intensiva de superficie y línea de agua.
Limpieza de fondo y paredes.
Medición inicial de los valores del agua.
Ajuste de pH y cloro.
Aplicación de tratamientos de choque cuando sean necesarios.
Limpieza de filtros.
Seguimiento de la evolución del agua.
Vaciado parcial o completo cuando resulte necesario.
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Las actuaciones, los productos y el tiempo de trabajo se determinan después de la evaluación presencial y se detallan en el presupuesto.
Cada recuperación requiere un proceso adaptado al estado de la piscina. Antes de comenzar, valoramos el trabajo necesario y explicamos al cliente las actuaciones previstas.
Revisamos presencialmente el estado del agua, la suciedad acumulada y las necesidades generales de la piscina.
Definimos las actuaciones, los productos, el tiempo estimado y los recursos necesarios para realizar la puesta a punto.
Ejecutamos las tareas previstas y aplicamos los tratamientos necesarios según la evolución y el estado real de la piscina.
Revisamos el estado final y valoramos si la piscina puede incorporarse a un servicio de mantenimiento periódico.
La duración del proceso depende del estado inicial de la piscina y de la respuesta del agua a los tratamientos aplicados.
Una vez finalizada la puesta a punto, comprobamos el estado de la piscina y valoramos las necesidades de cuidado periódico para conservarla limpia y con el agua controlada.
La puesta a punto permite corregir una situación inicial que requiere una intervención más intensiva.
Cuando la piscina alcanza unas condiciones adecuadas, puede incorporarse a un servicio periódico adaptado a su tamaño, uso y número de usuarios.
Un mantenimiento regular permite:
Retirar la suciedad de forma periódica.
Controlar el pH y el cloro.
Ajustar los productos según las necesidades.
Detectar cambios en el estado del agua.
Mantener un seguimiento organizado.
Comunicar incidencias observadas.
Después de la recuperación podemos preparar una propuesta independiente de mantenimiento periódico, sin compromiso y adaptada a las necesidades reales de la piscina.
La primera evaluación es presencial, gratuita y sin compromiso. Revisamos el estado del agua, la suciedad acumulada y las necesidades generales de la piscina.
Después de la visita preparamos un presupuesto personalizado con las actuaciones, los productos y el tiempo de trabajo necesarios para realizar la puesta a punto.